domingo, 5 de septiembre de 2010

Un paso cada día




Un paso cada día. Sin desesperarse, sin el miedo abrumador a la cumbre que nos desafía y sin la parálisis de los cobardes que mueren sentados. Un paso con firmeza, con la valentía de los guerreros que no le temen a la sangre ni a la lucha que desgarra las entrañas.

Un paso cada día… para abandonar la cómoda pocilga de los mediocres, el fango pantanoso de quienes temen la bravura y el cauce indómito del río que corre sin ataduras. Un paso cada día… para dejar el lastre, la basura que nos impide alzar el vuelo y navegar libres por el océano infinito.

Un paso cada día, tembloroso quizás, incrédulo al principio, pero terco y con coraje, siempre adelante, buscando el horizonte nuevo, el cambio positivo, la aurora reluciente, el triunfo de los inmortales. Dar un paso cada día, significa luchar contra las cadenas del conformismo, bregar contra el miedo al cambio y a las ideas frescas que subvierten el orden de la sociedad vieja y corrupta.

Caminar sin desanimarse, tal vez agotados, pero con el ferviente anhelo de seguir… Un paso cada día en el estudio, en la formación del carácter que se acrisola a golpes… un paso con ternura para que florezca el jardín que llevamos dentro.

Si cada día me desprendo de una gota de rencor, de una milésima de envidia, y, con la necedad de los niños sonrío confiado, aprendo algo nuevo y respiro con amor, entonces, con un paso cada día habré escalado un poco más, mi cumbre, mi montaña, mi vida.

domingo, 29 de agosto de 2010

Aprende a escuchar



Las mentes irreflexivas galopan sedientas de ruido, les espanta el silencio, viven entre gritos y sordas hablan entre dientes. En el loco ajetreo inconsciente arrojan palabras huecas cargadas de grotescas pantomimas que muestran desnudas a esas almas vacías. Hablan con las vísceras, sus voces están maquilladas para esconder la mentira o la ignorancia, despotrican o aúllan cuando con palabras esperan cubrir sus motivaciones viles.

Nunca piensan lo que dicen, tienen atrofiada la masa encefálica y hablan sin sentido porque no saben escuchar… les asusta el diálogo, vegetan encerrados en tediosos monólogos que asesinan toda conversación. Hablan sin parar, hablan sin pensar, aplastan las voces diferentes y rinden culto al veneno de sus gruñidos.

Antes de hablar, frena la lengua, pon a trabajar el ocioso cerebro y piensa, no sea que te conviertas en esclavo de amargas palabras que hubieras preferido no pronunciar. Si debes hablar no tienes por qué callar, expresa con firmeza tu pensamiento, defiende con nobleza tus ideas; pero si no tienes que decir, guarda silencio, no tienes por qué danzar con la música ajena.

Más importante que hablar es escuchar… los senderos están poblados de peregrinos rotos que ya no pueden andar y antes de morir aspiran narrar sus hazañas, recitar sus desgracias y desahogar la carga que los abruma. Hablan con dolor, pero no necesitan lástima ni sabios consejos, están hartos de lecciones y reproches, solo quieren que sus tímidas voces sean escuchadas.

Escuchar es guardar un silencio fecundo del que florece una palabra de paz y una mirada de armonía que rompe las fronteras del egoísmo.

sábado, 21 de agosto de 2010

La vida es bella





¡La vida es bella! Es una sinfonía original y policroma que destella luz y esplendor, una senda virgen que con ternura ansía las huellas del caminante, un lienzo inédito para pintar la existencia; una lágrima, un beso, una sonrisa…

La vida es un exquisito vino rojo para saborear, sorbo a sorbo, gota a gota. Si lo bebes deprisa, nunca entenderás su aroma y ebrio romperás el timón y tu barca encallará pisoteada por los vientos. Se embriagan los vanidosos y los altaneros que esperan que el mundo se rinda a sus pies, los que tragan botella tras botella y luego amanecen vacíos y hediondos… La vida es noble como el vino que danza en el paladar y contagia de una suave y dulce sensación de felicidad.

La vida es un camino que hay que transitar con optimismo, ilusión y empeño. Hay que andar… los que se tiran al suelo cuando les abruma la lejana cúspide, los que se duermen, los que ruedan cuesta abajo, esos nunca van sentir la emoción que embelesa a quien contempla el valle desde la cumbre. Se marcha con optimismo… los quejumbrosos, los aguafiestas y los pesimistas no caminan, se arrastran, se enredan en la maleza y con los primeros tropezones regresan al estercolero. Hay que andar… con la ilusión de los aventureros, que resisten con dignidad los chubascos, vendan sus heridas, permanecen alertas en las oscuras noches y confían que el nuevo amanecer los alcanzará cuando hayan realizado su mejor esfuerzo para escalar la agreste montaña.

La vida es bella… para quienes cincelan, a golpe de martillo, una estela de amor; para los enamorados que disfrutan besos, lágrimas y sonrisas; para los peregrinos que desafían las tormentas y con su empeño conquistan la escarpada cumbre. ¡La vida es bella! ¡Vívela a plenitud!


sábado, 14 de agosto de 2010

Sacrificio




El sacrificio es una prueba de fuego sólo para audaces, es la pasión que consume a los prometeos que no le temen a las heridas, es el grito de los que a fuerza de sangre conquistan las cumbres de la tierra y el cielo de los inmortales. ¡A golpe de sacrificio se doblegan las murallas del adversario!

Los holgazanes que parecen puercos de engorde, los niñitos blandengues que no quieren ensuciar las uñas y los cómodos que se amilanan frente al trabajo, jamás van a vencer en una batalla, porque ni siquiera se imaginan luchando. Los que chillan cuando hay que empaparse de sudor y se pudren en las ciénagas del fracaso porque son incapaces de intentar salir adelante, se olvidaron de vivir y vegetan una historia rancia y vacía.

Sueña, contempla la cumbre que anhelas, siente el triunfo en tus manos, entonces… aprieta con fuerza, ponte en camino y lucha hasta el final. Los que se rinden nunca llegan a la meta, la cúspide está reservada para aquellos que, arrastras tal vez, cansados, apaleados, perseveran hasta el último minuto.

Los que temen al sacrificio compran sus medallas, no tienen escrúpulos y se venden al mejor postor, salen adelante porque atacan con la lengua ponzoñosa y empujan a los demás… quieren el éxito, pero no estudian ni trabajan, no se esfuerzan ni se complican la vida.

Para volar sin límites, ser libre y conquistar la gloria, hay que luchar sin descanso; mientras los demás duermen plácidamente o se emborrachan de pegajosas frivolidades, hay que desvelarse trabajando... al final, con el sudor en la frente, desde la cima, vas a contemplar el majestuoso horizonte reservado para los audaces que se sacrificaron con alegría.



sábado, 7 de agosto de 2010

Camina sin parar





Lucha con voluntad de hierro para conquistar tus sueños, no importa si en la batalla te hieren o si mueres por defender tus ideales; pero nunca te sacrifiques por el aplauso que arrojan las multitudes y no pretendas que tu camino sea del agrado de moros y cristianos. Si te afanas en complacer a todos no tendrás el temple para maniobrar con libertad y serás el banquete de las tertulias y los baños públicos.

Camina con firmeza, sin dejarte manipular por el beso lisonjero ni la sucia amenaza del fanfarrón que a costa tuya quiere lucirse. Los que adulan te engañan para saciar su hedionda miseria y los chantajistas gritan para esconder sus temores e impotencia. Avanza siempre y no te asustes por las huecas carcajadas que vomitan las hienas y los zarpazos de las aves de rapiña.

Los perversos que se burlan de tus caídas y te den la espalda cuando haces el ridículo, son los mismos que te vitoreaban cuando estabas en la cima y satisfacías sus caprichos; si les das de comer te van a exaltar, pero si no les apetece tu plato lo van a tirar a la basura. Nunca sudes para quedar bien con alguien, menos para cautivar las víboras que suavemente se enrollan en tu cuerpo y cuando estás atrapado oprimen hasta ahogar.

Camina sin parar. Siempre hay habladurías, amargos resentimientos y comentarios miopes que pretenden enlodar tus intenciones, no dejes que los sórdidos aullidos y las fastidiosas muecas pueriles detengan tu marcha; no interrumpas la lucha para dar explicaciones, los zopilotes sólo saborean carne podrida.

Trabaja para moldear la frágil arcilla de tu destino y no te dejes atrapar por la viscosa telaraña del que dirán, no te amedrentes por los ultrajes que escupen los puritanos que hipócritamente se escandalizan de tus ideas… si hay paz en tu interior y no pretendes quedar bien sino actuar con rectitud… camina sin parar… con la frente en alto, la mirada tranquila y las alas extendidas para surcar el azul infinito de los inmortales… camina sin parar…

sábado, 31 de julio de 2010

Vuela




Si temes al infinito y te asusta volar sin bridas, si prefieres la seguridad del viejo astillero y sólo transitas por caminos trillados, si únicamente entonas los versos gastados de los poetas que se inspiran a cambio de favores, entonces, nunca sentirás el vértigo del riesgo, la emoción de la aventura ni la dulce embriaguez del triunfo. Atrévete a volar sin amarras, navega sin rumbos prejuiciados y amasa la arcilla virgen de tu destino; no arrastres los dioses, los miedos ni los laureles de los mayores, tampoco te arrodilles a las borrascas del que dirán ni pierdas la cabeza por los besos lisonjeros de los parásitos que aplauden cualquier estupidez, sencillamente, coge la alforja de tus sueños y vuela sin fronteras.

Los conformistas invernan placenteramente en sus refugios, nunca arriesgan el pellejo, pagan su ocioso mundo de paz con vergonzosas facturas de servilismo y besan el trasero de sus mecenas para saciar el voraz apetito de su instinto antropófago. Jamás empuñan la espada, menos conocen las heridas de las batallas, pero siempre compran boleto para dormitar en los bunker mientras los guerreros mueren aferrados a sus armas, después pagan por izar los estandartes de la victoria. Los conformistas no vuelan, sólo saben arrastrarse para vegetar en la insípida torre de marfil donde comen la carroña que les sobra a sus amos.

Los intrépidos, inconformistas y enamorados siempre se juegan la vida, tiritan de frío porque muchas veces están desnudos y solos, pasan hambre porque se rehúsan a comer las migajas que arrojan los dueños de la comarca, tienen el alma tapizada de cicatrices para recordar las batallas y terminan desterrados porque incomodan a los conformistas y a los zares del poder. Volar es un grave riesgo… los cuerdos, los que se aferran al suelo, disparan muchas saetas para quebrar las alas de los que se atreven a romper los moldes sociales, esos señores no conciben la locura de quienes navegan con libertad.

Si quieres ser inmortal y besar el infinito… vuela, ¡Vuela!




sábado, 24 de julio de 2010

Rosas

Los que soñamos un mundo nuevo, un mundo de justicia y libertad, desbordamos de alegría cuando, en medio del fango y el desconsuelo, encontramos rosas que perfuman la soledad, girasoles que se alzan en el desierto, antorchas que brillan en la oscuridad. Cuando todo parece ser devorado por la vorágine del consumismo, cuando todo está marcado por el interés y el espejismo mercantil; reconforta descubrir que entre los abrojos florece la esperanza, que no sólo hay rostros maquillados sino sonrisas verdaderas, que no solo atrae el neón de las pasarelas sino el yunque donde se forjan las espadas. Hay marionetas que se visten de fiesta y danzan al compás de las modas, hay cerebros que se alimentan de los pensamientos fabricados por el sistema y repiten con júbilo los credos oficiales; pero también están los unicornios que no aceptan las bridas y galopan indómitos en el horizonte; están las gaviotas que inventan nuevas formas de volar, las luciérnagas que rompen la oscuridad, los que piensan, los rebeldes que no se someten a los cánones oficiales y están dispuestos a luchar por sus ideales. Hay bufones del carnaval, que se embriagan de apariencias y únicamente conocen el placer que vende el consumismo, son borregos que hipotecan su libertad y rinden culto a los nuevos dioses del mercado; también están los que sueñan un mundo sin fronteras ni marginación, los que tienden la mano a los pobres y no le ponen precio a la solidaridad, los que sonríen con el alma y lloran con el corazón, los enamorados que suspiran por un beso y se emocionan con un poema y una carta de amor. Hay viejos que se creen dioses que con mañas y dinero imponen sus caprichos, doblegan conciencias y se pavonean como nobles; son Midas que extraen oro de la sangre y la explotación, magos que desaparecen oponentes, ilusionistas que lo negro lo hacen blanco, viejos que compran caricias y despedazan las orugas que nunca llegarán a convertirse en mariposas. También están los jóvenes que desprecian las fórmulas del mercado, los que no cobran por sonreír, los que abren caminos en las montañas y el qué dirán no les produce insomnio; los que tildan de locos, idiotas e ilusos porque creen en el amor y en su fuerza revolucionaria que es capaz de botar imperios.

Aunque los pronósticos del milenio son amargos y llenos de nubarrones, la esperanza navega en la juventud, en los sueños de los quijotes que le apuestan a un mundo nuevo de justicia y libertad. Hay suficientes rosas para perfumar de sonrisas este mundo y hay muchos girasoles para pintar de color ese futuro gris. Hay esperanza si hay manos dispuestas a empuñar las espadas para conquistar los sueños que inspiran nuestra vida.